Dificultades de organizarse para invertir 100k por Startup

Cuando se habla de Inversiones Ángeles, aquellas que ocurren cuando una empresa está naciendo, enseguida se asocia a montos de inversión que van desde los 50k (léase 50 mil) hasta los 300k dólares (esto varía de país en país). Pero por alguna razón, se encuentran muy pocas organizaciones dedicadas a invertir en estos montos, debiéndose recurrir a inversores individuales o, a lo sumo, agrupaciones. ¿Por qué será?

El estereotipo de Inversor Ángel es el de un empresario o un experto en finanzas que aporta su propio capital en un proyecto en el que confía de su potencial. Pero más allá de algunos casos excepcionales, no es habitual que un solo inversor salga a invertir montos superiores a 50k (al menos en Sudamérica), es decir, el borde inferior del rango. Sin embargo, la mayoría de las veces esto no es suficiente para los emprendedores. La primera solución a eso es crear estructuras asociativas como Clubes y Red de Ángeles para lograr que estos se reúnan a los efectos de potenciar sus fuerzas.  Pero muchas veces se requiere de un claro objetivo de equipo para que estos Clubes y Redes logren funcionar eficazmente, y solo muy pocos han podido superar este último punto. El siguiente eslabón superador de esta evolución es el Fondo de Ángeles, un lugar en donde los inversores delegan la mayor parte de su gestión (incluyendo la toma de decisiones de inversión) en un administrador (o equipo administrador) general.

Pero el administrador, estará ejerciendo un trabajo al buscar, estudiar, invertir y seguir la cartera, y por tanto, debe ser compensado. Para hacer frente a esta compensación (que es independiente de cuanto éxito tengan las inversiones) se le cobra a los inversores una “Tarifa por Administración” (Management Fee) que usualmente está entre el 2 y el 2.5% anual. ¿De qué tamaño tiene que ser el fondo para que pueda pagar todos sus gastos administrativos como honorarios, infraestructura, etc. con ese porcentaje? Para no perdernos en detalle, puedo anticipar que apenas empieza a tener sentido constituir un fondo cuando se administra una cartera de más de 6 millones de dólares.

Pero este tipo de fondo requiere de tener una participación relativamente activa en la gestión de las empresas en las que se invierte acompañando a los equipos emprendedores. Por tanto, es prácticamente imposible que puedan invertir e involucrarse en 60 empresas de 100k (que es la búsqueda más demandada). Entonces, ¿En cuantas empresas podría involucrarse un fondo para aportar valor en un grado razonable? Un número entre 10 y 12 empresas resulta más coherente para que alguien pueda seguirlas de cerca y brindar una participación con calidad.

Ahora bien, si para que todo tenga sentido hay que arrancar con 6 millones como mínimo y 12 empresas como máximo, entonces habría que pensar en inversiones de 500k o más.  En estos montos, los inversores ya empiezan a exigir que el producto que desarrolla la empresa tenga un atractivo mínimamente probado, que se generen ingresos, que el potencial del modelo de negocios tenga evidencia concreta, etc. Pero eso implica evaluar a una empresa en marcha y deja afuera a quienes en realidad necesitaban una inversión de 100K para hacer su Prueba de Concepto de Producto, o en su caso, desarrollar el Minimum Valuable Product.

Para que puedan existir organizaciones que inviertan 100k por Startup, se necesita aligerar y flexibilizar estructura, ser más dinámicos, tener una continuidad a lo largo del tiempo para evitar compensarlo con más tamaño. Ese es el desafío que asumimos en el Club de Inversores Ángeles IG para construir un nuevo modelo de inversión en Startups que lanzaremos en breve.

 

Quiero invertir pero… cómo encuentro a la Startup que busco?

¿Cómo hace un inversor para encontrar Startups en las cuales invertir? Espero que nadie esté imaginando que sea una cuestión de colgar una página web y esperar a que lluevan las oportunidades. Si bien esto último no hay que descartarlo, es sólo un canal entre otros tantos y cada uno de ellos tiene sus pros y sus contras.

Las siguientes alternativas están ordenadas según el nivel de valor agregado que ofrece la fuente o canal de proyectos para encontrar aquellos en estado de “Investment ready”:

Website institucional del inversor: Es quizá el canal más amplio por excelencia. El más directo y simple. Genera una gran cantidad de flujo de proyectos. Pero requiere un importante esfuerzo por reconstruir lo que hay detrás de cada Plan de Negocio o su Resumen Ejecutivo. Muchos proyectos llegan sin contexto: hay demasiadas chances de no reconocer el verdadero potencial de una propuesta y hay un alto porcentaje de planes que son elaborados con un análisis muy liviano. Para este canal, es necesario que el inversor comunique abiertamente su disposición a comenzar a invertir y el perfil estratégico de inversión. Lo que necesita, en último caso, es lograr ser encontrado por los emprendedores que lo busquen.

Supermercados de Startups: Son tiendas en donde las Startups están disponibles para conseguir inversión o ser compradas. Con algunos clicks se puede navegar el catálogo de opciones. El equivalente en versión Boutique, se pueden encontrar en las consultoras de M&A (Merger & Acquisitions, o en español, Fusiones y Adquisiciones). El inversor puede buscar oportunidades con un criterio determinado, por ejemplo, aquellas industrias en las que éste ya tiene experiencia. Al igual que en el caso anterior, esta opción facilita el primer contacto pero requiere de un arduo trabajo de investigación para conocer el trasfondo del negocio.

Crowd-funding: Consiste en la posibilidad de utilizar mecanismos, generalmente tecnológicos, para efectivizar una inversión en una Startup. Las Startups postuladas cuentan con el aval del organizador del sistema de Crowd-funding y la idea es que varios inversores puedan aportar sumas parciales de capital tal que, cuando se suman los aporte de los distintos inversores, se consigue el monto de dinero necesario para financiar las operaciones de la Startup.

Concursos y Eventos: Generalmente son acompañados de una estrategia comunicacional para hacer partícipes a una gran cantidad de emprendedores en una consigna a partir de la cual es posible detectar a los que tienen más alto atractivo de inversión.

Universidades: Es el lugar característico de formación en aspectos técnicos y de negocios. Muchas universidades cuentan con una cátedra de Entrepreneurship que les aporta las herramientas indicadas a los potenciales emprendedores. Esto no otorga garantías respecto de los resultados que obtendrá la Startup, pero permite acceder a una base de emprendedores altamente formados.

Los beneficios más preciados de la co-inversion

Mucho se habla de los Clubes y Redes de Inversores Ángeles que son formatos organizados para canalizar inversiones en Startups. La primera noción que se tiene de tales agrupaciones es que sirven para mantener identificados y activos a un conjunto de inversores individuales con el objetivo de factorizar ciertos esfuerzos. Tal es el caso de hacer que un proyecto pueda ser presentado una única vez y tenga alcance inmediato a todos sus miembros: el emprendedor reduce esfuerzos porque logra mayor visibilidad con una misma presentación, y los inversores consiguen un canal unificado para la recepción de proyectos.

Pero existe además un beneficio económico para los inversores: un inversor individual debe dedicar mucho tiempo y dinero a evaluar propuestas (aun sabiendo que sólo menos del 15% lograrán captar su interés) si quiere hacerlo por sí mismo. Mediante la conformación de una agrupación es posible nombrar a un responsable (persona o comité) de hacer una evaluación preliminar que permita ahorrarle ese tiempo a todos sus miembros permitiendo que sólo sean promovidos los proyectos que, además de tener buen potencial, estén alineados con las características estratégicas buscadas por la agrupación. Por otra parte, la auditoría jurídica y contable que debe hacerse antes de tomar una decisión de inversión es un gasto que suele dividirse entre los miembros de la agrupación, haciendo que todos los recursos que pone el inversor para mantenerse activo se utilicen con la máxima productividad.

La validación

Pero hay otros aspectos que son tanto o más importantes que los anteriores y que, por lo general, no son de los más nombrados.

Nadie puede predecir con exactitud el camino que va a recorrer un Startup luego de recibir una inyección de capital. Nadie sabe si se va a conseguir el volumen de ventas que dice el Plan de Negocio, si aparecerán nuevos competidores o si se van a confirmar las tendencias del mercado. Es ahí cuando un co-inversor, alguien que está dispuesto a invertir una suma semejante en el mismo momento y bajo las mismas condiciones, cumple el rol de validador de la expectativa.  El co-inversor agrega una mirada crítica a la situación y arriesga su propio capital en pos de la visión del proyecto, pero además, en pos de un retorno atractivo sobre la inversión.

Este nuevo inversor se transforma en un aliado perfecto del primero ya que tiene un interés genuino en el éxito del proyecto por motivos propios. Es también alguien que aportará su propia red de contactos, conocimiento y experiencia para apuntalar el éxito. Pero todo este bagaje no sólo le aporta valor al proyecto, sino que también le aporta valor a los otros inversores: se incrementa el know-how de cada uno a partir del intercambio de experiencias, se multiplican las oportunidades de negocios a partir del intercambio de la red de contactos, pero fundamentalmente, se genera valor a partir de la creación de un nuevo vínculo de largo plazo, un nuevo par de socios para un emprendimiento en común, alguien más con quien se puede construir confianza.

Los vínculos establecidos entre sus miembros son el principal factor de éxito de las agrupaciones. Un Club o Red de Inversores Ángeles puede verse como un emprendimiento en donde su objetivo final, la inversión, es tan importante como el proceso en el que se crea valor para cada uno de los miembros.

La implementación de la inversión – Parte II: La discusión de la valuación

Uno de los temas más duros a negociar entre inversores y emprendedores es el de la valuación de un Startup. Existen distintos métodos diseñados para reflejar el valor más justo posible, pero cuando nos sentamos a discutir el precio… ¿De qué se habla? ¿Qué se negocia? ¿Se discuten los métodos de valuación? ¿Se revisan las cuentas?

Es sabido que el precio de las acciones de una Startup depende más del acuerdo entre la partes en cuestiones estratégicas que del número que resulte del Flujo de Fondos Descontados. El primer atajo que se considera para empezar a discutir es el de los indicadores: ¿En cuánto difiere la valuación puesta sobre la mesa respecto del número obtenido con el FFD? ¿En cuanto puede variar la valuación del Startup en los próximos 3 o 4 años?

Supongamos que el FFD del emprendimiento da un total de 5 y el emprendedor presenta una propuesta al inversor con una valuación de 10, o sea, dos veces el FFD, necesitando una inversión de 2. La valuación final terminará impactando en el porcentaje que ese 2 represente. Por ej: a) A una valuación de 10 (2 veces el FFD) ese 2 representa el 20% de las acciones del Startup. B) A una valuación de 20 (4 veces el FFD) ese 2 representa el 10% del Startup. Esto último es más conveniente para el emprendedor ya que se queda con el 90% de una Startup que vale 20 (al menos en la negociación). Mientras que el inversor buscará la valuación más baja posible para la Startup en la que va a invertir 2, el emprendedor buscará la valuación más alta posible para ese mismo monto de inversión.

La negociación del precio suele reducirse a la discusión de los indicadores: -“4 veces el FFD es mucho”, dice uno. –“Es menos que lo que otros Startups de esta naturaleza están acordando en el mercado”, dice el otro. –“El potencial de crecimiento es muy incierto, creo que 2 veces el FFD es más justo para este contexto”. –“La valuación va a crecer hasta 6 veces el FFD cuando hayamos hechos las primeras ventas, pongamos un piso de 3 veces el FFD para esta primera ronda de inversión”. Los valores de referencia de estos indicadores se pueden encontrar en el mercado pero dependen del contexto económico, de la industria, del Startup en particular y de las expectativas de cada una de las partes, por lo que hay un componente subjetivo más allá de los benchmarks y precisamente ésto es lo que se pone en discusión.

Estas dificultades se presentan a la hora de negociar una valuación cuando el emprendimiento no ha siquiera comenzado a funcionar, y como es previsible, no hay solución única (a menos que alguien tenga una “bola de cristal”). Pero hoy en día, se suele utilizar un método que consiste en adecuar las valuaciones según se verifique la marcha del negocio, esto es: al momento de realizar la inversión se establece una valuación de referencia que puede ser modificable luego de los primeros meses;  en caso que el emprendimiento marche según lo acordado en las proyecciones financieras del Plan de Negocios, el inversor estará dispuesto a aceptar una valuación mayor del Startup (consecuentemente una menor participación) pero con la confirmación de la buena salud del negocio. En caso que el emprendimiento no alcance las metas previstas, las valuaciones se ajustan a la realidad.

La valuación de los Startups es un tema tan subjetivo como polémico a pesar de los múltiples métodos financieros para obtener un número cuasi exacto del proyecto. La negociación de la valuación generalmente es un momento en que el emprendedor trabaja para mostrar el verdadero valor de su Startup, más allá de las planillas de cálculo.

La implementación de la inversión – Parte I: La creación de la sociedad

Dado que las inversiones en Capital de Riesgo son menos “standarizadas” que las inversiones en acciones cuyos papeles cotizan en bolsa, es habitual desconocer los aspectos implementativos de una inversión de estas características. Por eso, comentaremos algunos puntos simples de las prácticas habituales en las inversiones de Capital de Riesgo a lo largo de éste y de los próximos artículos.

En esta oportunidad, intentaremos incluir aquí los aspectos más básicos que un Inversor Ángel debe tener en cuenta a la hora de participar de una primera ronda de inversión.

Dejando de lado los tecnicismos legales, la inversión se concreta básicamente en el momento en que el inversor suscribe las acciones de la compañía comprometiéndose a aportar los fondos acordados para la inversión. De aquí se desprende que el emprendimiento debe estar constituido por al menos una sociedad comercial que permita fácilmente la incorporación de nuevos socios (en Argentina es preferible que sea una Sociedad Anónima).

Los aportes que el inversor se compromete a realizar, no requieren de ser en efectivo pero en caso que lo fuera, no siempre requieren de hacerse todo junto. Se podría pensar en el caso en que se requieran fondos para desarrollar una planta en donde el inversor aporta los gastos que sean necesarios para desarrollarla, sin comprometerse a un número concreto y sin que eso pase por la caja de la compañía. Por otro lado, en caso en que el inversor se comprometa al aporte de efectivo, puede hacerlo en distintos desembolsos conforme se verifica el alcance de los objetivos del Plan de Negocios. Todo esto depende de la creatividad que exista en la relación Inversor-Emprendedor durante las negociaciones.

Después de este momento, es común que todos se sientan dueños de la compañía (y de hecho lo son en las proporciones que indiquen las acciones) pero esto agrega un nuevo desafío: la manera en que se decidirá el rumbo de la compañía. Nuevos accionistas indican también nuevas visiones que consensuar. El objetivo de máxima es que el inversor pueda participar y colaborar con la administración al mismo nivel que los emprendedores, pero esto pocas veces se da así. Frecuentemente, el inversor tiene un rol más pasivo, interviniendo solo en las decisiones estratégicas. La implementación es la siguiente:

1)      El inversor forma parte de la Asamblea de Accionistas.

2)      La Asamblea designa a los Miembros del Directorio que tratarán los temas estratégicos de la conducción. En la práctica, el inversor suele contar con participación en el Directorio en donde tiene capacidad para opinar y votar.

3)      El Directorio suele designar a los principales directivos de la compañía: la Alta Administración (en estados unidos se lo llama Nivel C por la denominación de la “C” en CEO, CMO, COO, etc). Cuando la compañía es recién nacida, estos directivos suelen ser los mismos emprendedores. El inversor no suele participar del equipo aunque existen casos en que sí lo han hecho con muy buenos resultados.

La comprensión de la participación del inversor en un emprendimiento puede ayudar a mejorar la manera en que se diseñan e implementan las rondas de capitalización de empresas nacientes.

El auge de las Redes Sociales de Nicho

Era una ligera tendencia que de golpe se transformó en un frenesí. Primero la Web 2.0, y ahora la “Sociabilización” de toda la tecnología que nos rodea. Como un barco rompehielos, Facebook instauró el concepto de Red Social en el inconsciente colectivo para abrirle paso a un sinfín de oportunidades detrás de él, entre las que podemos encontrar a las Redes Sociales de Nicho.

Redes Sociales para fines específicos como Citas, Empleo, Mascotas, etc. y algunas más curiosas como una Red Social para infieles u otra que solo permite tener hasta 50 amigos para asegurar que solo se vincularán los contactos más íntimos, son algunos de los miles de ejemplos que están haciendo furor en internet.  Detrás de cada una de estas Redes Sociales de Nicho se encuentra un proyecto liderado por emprendedores, con una visión y con múltiples desafíos.

El principal aspecto a definir es la efectividad de la propuesta de valor: ¿Que ofrece la nueva red a sus miembros? ¿Qué le ofrece a su entorno? ¿Si fuera una red de empleados de una empresa, que le ofrece a esa empresa? Decidido esto, ¿Cómo se hace para empezar a desarrollar la plataforma? La tecnología en este sentido no está tan madura como en el caso de la construcción de sitios web, pero hay empresas que se especializan en este mercado. Una vez lista la plataforma, ¿cómo se hace para que un primer grupo de miembros se registre y se quede? Este es uno de los planteos típicos de las “externalidades de red”: ¿Qué utilidad tiene un miembro cuando todavía no hay otros miembros (relevantes) con los que interactuar? ¿Cómo funciona el efecto viral de las comunicaciones cuando las interacciones son nulas?

Del lado de las redes que crecieron con mucha fuerza, tenemos a LinkedIn que vale 6 mil millones de dólares y a Facebook con una estimación de 100 mil millones. En Europa, los inversores tienen foco en este tipo de emprendimientos y suelen invertir entre 600 mil y 6 millones de Euros por cada Red Social de Nicho que resulte prometedora (recordemos que en España fue muy popular el caso de Tuenti en donde Telefónica compró el 85% por 70 millones de Euros a finales del 2010). Pero, ¿Cómo se hace para valuar a estas empresas cuando todavía no generan flujos de efectivo? Desde el punto de vista del negocio, muchas Redes Sociales funcionan como un espacio en donde se mantiene al público semi-cautivo, interesado, latente y, fundamentalmente, segmentado. Por lo tanto, el valor se calcula a partir del valor de la información que representa cada miembro con sus datos y su comportamiento, más el valor de los productos y servicios que puede brindárseles como si la comunidad fuese un mercado en sí mismo (publicidades, servicios premium pagos, etc), más la expectativa del potencial que puede conseguir en el futuro y que todavía hoy no se conoce (Twitter creció de manera espectacular en usuarios y valuación cuando ni siquiera sabía cómo lograr monetizar lo creado).

¿Cómo hace un emprendedor para armar un modelo de negocios cuando depende del registro de miembros y de su participación? ¿Cómo tomar de referencia a las grandes Redes cuando ellas no tenían un modelo claro al nacer? ¿Cómo presentar una valuación de un proyecto de Red Social cuando todavía no hay un criterio uniformes para valuarlas? Estás, y otras más, son las preguntas que se hacen todos los días los emprendedores y los inversores. Todavía es una tendencia relativamente nueva, pero el furor no se va a detener solo por la falta de consenso respuestas. Seguramente en otros artículos podremos tratar con detalle cada uno de esos aspectos.

Invertir en el Equipo Emprendedor

En abril del año 2009, Warren Buffett escribía su carta anual dirigida a los accionistas de Berkshire Hathaway en la que reflexionaba: “(…) Desde ahora, planeamos operar [las inversiones] como negocios separados. (…) en donde nos limitaremos a colocar capital, controlar el riesgo empresarial, elegir a los gerentes y establecer sus compensaciones”.

Estas palabras permiten ver con claridad cuáles son las funciones que el exitoso inversor reserva para sí mismo, y además, comprender la significativa importancia que le asigna a la elección de los gerentes.

Ante cada nueva oportunidad de inversión, el inversor de Capital de Riesgo intenta dilucidar cuales son los factores más relevantes para determinar la conveniencia de la misma. Se analizan las proyecciones financieras, el plan de marketing, la idea, el riesgo, etc. pero el factor crítico en el éxito de las empresas nacientes es sin dudas el equipo emprendedor. Muchos inversores sostienen que “no invierten en negocios, invierten en personas” y es por eso que vale la pena profundizar en el tema.

No existe una persona ni un equipo ideal que asegure el éxito de un emprendimiento pero, cuando se analizan las características de los emprendimientos que tuvieron éxito en el pasado, suelen encontrarse algunos patrones en ellos que se repiten frecuentemente.
En primer lugar, suele ser más recomendado contar con un equipo de emprendedores que con sólo un emprendedor para llevar adelante un proyecto. En general, los distintos puntos de vista que aportan los integrantes del equipo suelen ayudar a encontrar soluciones más maduración que cuando toda la responsabilidad recae en una persona. En un equipo, cada idea se somete a la crítica y es perfectible a partir de los aportes todos los integrantes. Como efecto secundario, el trabajo en equipo ayuda a ejercitar la práctica de tomar decisiones en conjunto con otras personas (factor indispensable cuando se busca incorporar a un socio inversor). Más aún, cuando la empresa crece, cada decisión estratégica debe estar en consonancia con todos los grandes grupos del gobierno corporativo: Accionistas, Directorio y Alta Gerencia.

Pero también es importante que el equipo esté conformado por perfiles heterogéneos. Es habitual encontrarse con emprendimientos cuyo equipo emprendedor está conformado por técnicos expertos que comparten la pasión por desarrollar un producto tal cual lo imaginaron. Pero eso no es suficiente. Además de las capacidades para realizar el producto, es necesario tener o desarrollar capacidades para manejar las áreas de Finanzas, Marketing, etc.

De hecho, es común encontrar que los principales responsables de los emprendimientos, los CEOs, juegan en la práctica el rol de principales responsables estratégicos de Marketing, CMOs. Esto se da principalmente porque son los que entienden claramente las necesidades del mercado y tienen la sensibilidad para detectar tendencias y cambios en el comportamiento de los consumidores. Como decía Charles Revlon: “En la fábrica hacemos cosméticos y en las tiendas vendemos esperanzas”.

Estas son algunas de las reflexiones que los inversores de Capital de Riesgo consideran a la hora de encontrarse con el equipo emprendedor. Sin olvidar el resto de los aspectos del negocio, es bueno tener en cuenta que en los nuevos emprendimientos, los planes cambian mucho más rápido que las personas.

Inversión en emprendimientos de Innovación

En la actualidad, es habitual encontrarse con el término “inversión en innovación”. Si bien existen múltiples connotaciones para esto, aquí vamos a enfocarnos en los emprendimientos basados en innovación de productos que se encuentran al alcance de la cartera del inversor.
Según la Real Academia Española, innovación es la “creación o modificación de un producto, y su introducción en un mercado” aunque en realidad el concepto no está limitado a productos ni al mercado y generalmente está asociado a la incorporación de novedades. Pero fundamentalmente, la innovación es un resultado. Para nuestro caso, sería más claro decir que se invierte en trabajos de Investigación y Desarrollo (I+D) que generan innovación.
Cuando hablamos de generar innovación, tenemos que discriminar dos instancias:
● La instancia en que se plantea la innovación a alcanzar y
● La instancia en que se realizan los trabajos para alcanzarla
Imaginemos la posibilidad de invertir en un emprendimiento que desarrolla un nuevo tipo de juego para celulares que utilizará tecnología disponible en el mercado pero que nunca fue combinada del modo en que se la requiere para este fin.
El Plan de Negocio de un proyecto así, incluirá la descripción del producto final así como la estrategia para desarrollarlo. Aquí se produce la instancia del planteamiento o proposión de la innovación. Pero claro, el camino hacia la generación de innovación introduce un factor de incertidumbre que debe ser gestionado y en tal caso, el inversor se enfrenta ante la necesidad de hacer una evaluación de la viabilidad técnica y económica del desarrollo del juego.
Pero eso no es todo. Al momento de realizar los trabajos tendientes a generar innovación (la segunda instancia), se presentan nuevas conclusiones e interrogantes, a partir de los descubrimientos realizados:
● Cada nuevo elemento que se descubre genera nuevas conclusiones e interrogantes sobre si mismo.
● Cada nuevo elemento que se descubre genera nuevas conclusiones e interrogantes respecto de las formas de interrelacionarlo o combinarlo con otros elementos.
● Cada nuevo elemento que se descubre genera disparadores de conclusiones e interrogantes no vinculados directamente al elemento en cuestión.
Estos desencadenantes de conclusiones e interrogantes, son sin duda un avance hacia el fin último: lograr la mejor innovación posible. Este es un proceso dinámico muy ligado a la conducta humana en la que, de forma iterativa e incremental, se va logrando una maduración del conocimiento.
El inversor debe conocer que, al embarcarse en un emprendimiento basado en generación de innovación, con seguridad se abrirán escenarios que no estaban previstos al día de la evaluación del Plan de Negocio. Cada nuevo escenario puede invalidar o modificar los anteriores y por tanto, puede invalidar o modificar la viabilidad técnica y económica del emprendimiento.
El trabajo en I+D es un camino hacia el conocimiento. En el transcurso, hay que decidir qué hacer con lo que se va descubriendo. Es posible encontrar que no es viable desarrollar el producto tal como fue planteado, así como es posible encontrar características sobresalientemente mejores a las originales.
La inversión en I+D no ofrece garantías respecto de la satisfacción de los resultados, aunque las empresas más exitosas son las que realizan mayores inversiones en I+D. Hoy por hoy, la inversión en I+D es considerada como la estrategia de inversión de mejor retorno para los nuevos emprendimientos.

Derribando Mitos: Inversores vs. Emprendedores

Cuanto menos conocimiento hay, más grande es el mito acerca de la relación entre el inversor de riesgo y el emprendedor.
A menudo, cada parte especula sobre cómo es el perfil de la otra. Se estudian entresí. Estudian cómo lograr acuerdos con intereses compatibles entre ambos aún cuando ninguno sabe quién es el otro. Se arman planes de negocios. Cada uno genera expectativas y sueños.
Lo cierto es que, más allá de quienes sean los actores, estamos hablando de distintas partes de un equipo que tiene que ser funcional a un proyecto. En este contexto, cada parte busca su media naranja: el inversor busca un proyecto de alto potencialque sea ejecutado por emprendedores comprometidos y capaces, mientras que el emprendedor busca capital para financiar su proyecto.
Pero, a todo esto… ¿Qué es un inversor? ¿Qué es un emprendedor? ¿Qué es lo que hace que un inversor sea un inversor? ¿Qué es lo que hace que un emprendedor sea un emprendedor? Esto se parece a un problema ontológico, pero vamos a tratar de ponerlo simple.
En general, los Inversores Ángeles son personas con buenos antecedentes en finanzas y/o emprendimientos que juegan el rol de inversor en un proyecto dado. Aúnasí, no es trivial catalogar a un inversor como tal si tuviéramos que considerarlo fuera del contexto del proyecto. Nos preguntamos:
¿Es posible considerar a un inversor como tal a causa de su experiencia previa? Es decir, ¿Es inversor quien nunca invirtió? Pensemos en la situación en la cual alguien decide invertir sus ahorros en un proyecto naciente. Abre una oficina, diseña una tarjeta de negocios y luego se reúne con muchos emprendedores en busca de un proyecto. ¿Es posible no considerarlo como inversor? (este tema lo está trabajando en profundidad nuestro amigo Gabriel Jacobsohn en su tesis doctoral, así que esperaremos ansiosos sus conclusiones).
¿Es posible considerar a un inversor como tal a causa de su actividad principal? Pensemos en alguien cuyos ingresos provienen exclusivamente de su trabajo en relación de dependencia y participa, por única vez, de una co-inversión en un proyecto naciente… ¿Es entonces un Inversor Ángel?
Con los emprendedores, la cuestión no es menos difícil. Lejos de querer llegar a una conclusión respecto a “qué es ser un emprendedor”, acá sólo vamos a rescatar que es la parte del equipo que aporta el proyecto de negocio y se dispone a llevarlo adelante. En principio pareciera que el único factor común entre un inversor y un emprendedores que ambos son personas (algo es algo). Pero yendo un poco más allá,encontramos otra similitud fundamental: tienen como interés común el éxito del proyecto.
Para que el emprendedor se la “juegue” y el inversor aporte el capital, ambos tienen que entender y confiar en el proyecto. Aunque el significado de “éxito” pueda ser distinto para el inversor que para el emprendedor, el éxito suele conseguirse cuando existe una visión compartida entre ambos. Para lograr esto último, es buena práctica que el inversor piense con “el sombrero” del emprendedor, y que el emprendedor piense también con “el sombrero” del inversor.
Lograr esta empatía no debería ser tan difícil. Un inversor que haya recorrido (o esté recorriendo) el camino de los emprendimientos, podría fácilmente entender los desafíos que enfrenta un emprendedor y la visión que persigue. Por otro lado, el emprendedor es el primero en invertir su tiempo y sus energías para dar cada paso. La complicación en este caso es el salto conceptual que implica poder comparar una inversión no dineraria (tiempo y esfuerzo) con una inversión dineraria.
Warren Buffett dijo alguna vez: “I am a better investor because I am a businessman, and a better businessman because I am an investor” (soy mejor inversor porque soy un hombre de negocios, y soy mejor hombre de negocios porque soy inversor). En esencia, esta frase autorefiere a que él reúne dos roles diferentes y cada rol alimenta al otro. El perfil de hombre de negocios tiene una naturaleza semejante al del emprendedor, y así describe él una de las bases de su éxito.
Hasta acá, tratamos a la relación inversor-emprendedor como a un amor platónico quequeda en el ideal. Pero en muchos casos estos roles se convierten en personas con nombres y apellidos, y es ahí cuando comienza el recorrido del conocimiento mutuo.
A pesar de la infinidad de consejos y técnicas que pueden conseguirse en la bibliografía, en Internet y de un amigo para construir un vínculo inversor-emprendedor,esta información resulta a veces tan útil como un manual sobre “¡Cómo conseguir pareja!”. La “química”, las percepciones, el conjunto de valores, las capacidades para honrar sus roles, etc. son aspectos críticos del vínculo y difícilmente medibles… ¿Y elproyecto? El proyecto es el disparador de todo esto, pero sin equipo, el proyecto corre el riesgo de no salir de la planilla de cálculos.
Una de las maneras más habituales de conocerse mutuamente es a través de labúsqueda de antecedentes y referencias. Esta práctica es especialmente crítica cuando hay poco tiempo para conocerse y mucho por delante para compartir. Esto, que suena a una obviedad, es tan simple como indispensable. ¿Cómo debemos interpretar si el emprendedor fue parte de un éxito? ¿Y de un fracaso? ¿Podrá un emprendedor repetir un éxito? ¿Podrá un emprendedor que fundió una empresa tener una revancha exitosa? Es claro que el pasado es un mal pronosticador de los resultados que se obtendrán en el futuro, pero las inversiones, en última instancia, terminan siendo una cuestión de fe, y el camino recorrido ayuda a alimentarla.
A veces las reuniones se hacen en un café, a veces en una oficina. A veces se habla de motivaciones personales y a veces sobre los aspectos de negocios del plan. Generalmente importa mucho cómo cada uno se ve a sí mismo a 5 años en el futuro para entender si aceptaría participar de una empresa que se encuentre en un estadío muy distinto a la versión del presente. En definitiva, estas reuniones intentan revelar la estrategia más sincera de cada uno. El inversor y el emprendedor tienen una visión, una misión, valores y objetivos que van a compartir, a conciliar, consensuar. El inversor que se junta con el emprendedor, tuvo iniciativas, deseos, compromisos y disposición a asumir riesgos. Podemos considerar a un inversor como un emprendedor en sí mismo que emprende en el mundo de las inversiones.
Volvemos entonces al punto desde donde arrancamos: ¿Es posible considerar a un inversor como a un emprendedor de las inversiones? ¿Es posible considerar que el emprendedor es el principal inversor no dinerario del proyecto? ¿Es posible decir que todos los del equipo son parte inversor y parte emprendedor? ¿Es posible decir que son simplemente personas que utilizan esos rótulos para identificar sus roles en una situación dada?
Poner al inversor y al emprendedor juntos, en la misma vereda, quizá pueda ayudar a facilitar estos vínculos, popularizarlos y escindirlos de mitos. Quizá un enfoque simple sea un primer paso gratuito para promover la formación de equipos entre inversores y emprendedores, en los que no se pueda distinguir cuál es cuál.

Tecnología Hot

El sector tecnológico es uno de los más atractivos para la mayoría de los inversores de Capital de Riesgo. Pero no siempre se entiende cuál es la naturaleza de tal atracción y a menudo se piensa que cualquier emprendimiento tecnológico es necesariamente una promesa de éxito. En las próximas líneas, intentaremos conocer un poco más al respecto.
Silicon Valley es el centro mundial de las inversiones de Capital de Riesgo. Es el análogo de lo que significa Wall Street para las acciones que cotizan en la bolsa de valores. El término, traducido como “Valle de Silicio”, fue acuñado por un periodista allá por 1971 en honor a la popularidad alcanzada por la sorprendente concentración de empresas relacionadas con la tecnología que por aquella época se dedicaban principalmente al desarrollo productos basados en semiconductores, dando origen a firmas como Hewlett-Packard (impresoras) e Intel (procesadores para computadoras) entre otras.
Pero el auge del silicio fue solo una de las tantas buenas etapas que vivió la zona de la Bahía de San Francisco, que ya había sido testigo del fenómeno de la Fiebre del Oro a mediados del siglo XIX. Más recientemente honró su fama de “caliente” dando origen a las más grandes fortunas contemporáneas seguida por la mayor de las crisis financieras ocurrida desde la Gran Depresión de 1930. Este último episodio fue conocido como la “burbuja de las punto com”, una exacerbada compulsión por invertir en empresas vinculadas a Internet que sentenciaba la obsolescencia del mundo conocido hasta entonces para forjar la llamada Nueva Economía, mediante la utilización de un pilar tecnológico, hasta ese momento no tan popular y naturalmente más intangible que en el caso de los semiconductores, conocido como “software”.
Tecnología Soft
“Software” es un concepto abstracto que sugiere la materialización de expresiones lógicas y datos. Representa una de las maneras más eficaces de pragmatizar razón y conocimiento. Este enfoque es tan rebuscado como potente ya que nos permite fantasear con la idea de convertir al conocimiento (o parte de él) en un activo o en un producto.
Entonces… ¿porqué la tecnología se ha convertido en uno de los destinos más atractivos para los inversores?
Hagamos algunas comparaciones a fin de contrastar el potencial de distintas alternativas a las que habitualmente se tiene que enfrentar un inversor:
Imaginemos que estamos frente a la posibilidad de invertir en un emprendimiento para fabricar paneles fotovoltaicos que producen un 18% más de energía solar por cada metro cuadrado que cualquier otro panel que exista actualmente en el mercado. No cabe duda que estamos ante la oportunidad de involucrarnos en un negocio con un futuro prometedor: hay una clara tendencia a suplantar a las fuentes de energía fósiles por alternativas de energía renovable, y es claro que tal negocio introduciría una mejora útil a cualquier punto del planeta que consideremos. Pero también es cierto que, para lograr una fabricación en serie de los paneles, se necesitaría como mínimo la instalación de una planta, y cada nuevo producto requiere de altos costos originados por insumos y producción. Esto implica una fuerte inyección de capital inicial y altos costos de fabricación de nuevos productos, que se suman a un tiempo relativamente extenso para la elaboración de cada nueva unidad. Después de tener construido el panel, la logística deberá resolver la manera de trasladarlo hasta el destino del cliente.
En contraposición a eso, un software no requiere de la instalación de una planta (es bien conocido el mito de las empresas tecnológicas nacidas en un garage), y en cuanto a la generación de nuevas unidades de un producto, normalmente es sólo una cuestión de segundos y a un costo tendiente a cero (en muchos casos, es suficiente con replicar algunos “gigas” de información). La logística se resuelve por Internet. Más aún, cuando hablamos de software no es necesario tener un producto terminado para que pueda ser utilizado, por lo que es posible comenzar su comercialización aún cuando está en etapa de desarrollo.
Hasta acá vimos un ejemplo en donde la tecnología intangible tiene varias ventajas frente a la tangible. Pero ¿cualquier modelo de negocio basado en tecnologías intangibles es igualmente prometedora para el inversor? Ciertamente no. Veamos otro ejemplo:
Imaginemos que estamos frente a la posibilidad de invertir en un emprendimiento para proveer servicios de entrenamiento ejecutivo o coaching a través de Internet con herramientas de E-Learning. Sin dudas podemos apalancarnos en las bajas barreras financieras para lanzar el negocio, y contar con los beneficios de la utilización de tecnología para lograr importantes ahorros en traslados e instalaciones. Pero en este negocio es dependiente de la contratación de personal calificado para la realizar la adecuada provisión de servicios, por lo tanto, el potencial del proyecto enfrenta una dificultad similar a la mencionada en el ejemplo anterior: si asumimos que un coach puede ser asignado a un máximo de 10 ejecutivos distintos al mismo tiempo, entonces un aumento de demanda implica un aumento en la cantidad de personas que deberán integrar el equipo de coaches para satisfacer tales necesidades (la relación entre ejecutivos y coaches difícilmente pueda superar la relación de 10 a 1).
Ahora imaginemos una aplicación online que permite llevar la Contabilidad de Gestión (que aplica para cualquier país) en la cual cada empresa genera una cuenta y paga sólo por lo que usa (modelo de Software como Servicio). Un mismo producto de software brinda servicios para muchas empresas, y así, mayor demanda no necesariamente implica mayores costos. Sólo aquellos emprendimientos basados en productos tecnológicos que permitan “desarrollar una vez, y vender muchas” son las que presentan oportunidades verdaderas de lograr negocios muy rentables propiciando que las ventas se disparen de manera instantánea y con costos relativos achatados respecto de los ingresos.
La tecnología no es todo
En este punto, no hemos llegado siquiera a evaluar una idea concreta, pero ya tenemos algunas evidencias muy simples que nos muestran cómo es que un negocio cualquiera puede heredar fácilmente el potencial y el glamour que caracteriza al software en sus distintas facetas. Pero este mismo párrafo puede hacernos caer en la falacia de creer que un negocio, por el sólo hecho de utilizar o estar basado en tecnología, está condenado al éxito gracias al bajo capital requerido para lograr un primer producto vendible, a su réplica inmediata de los productos a costo cero, al efecto viral de promoción, etc. y exactamente esa fue la percepción que tenían los inversores de Capital de Riesgo y de Wall Street cuando pagaban valuaciones irracionalmente altas por empresas tecnológicas que no ofrecían ni propuestas de valor diferencial, ni capacidad de management, ni modelo de negocios…. ni ingresos. Ofrecían solo la oportunidad de subirse a la ola “punto com”, y su resultado ya es conocido por todos.
Los negocios basados en tecnología siguen siendo hoy uno de los más atractivos para invertir y los motivos son los mismos que dieron origen a las “exuberancias irracionales” (como diría Greenspan) anteriores. Solo que ahora, además de “bits” y de “gigas” también se habla de planes, de gente y de modelos… factores que suelen ser críticos para emprendimientos de cualquier industria, pero ahora balanceado con el potencial que brinda la tecnología.